Slate pone precio a su pick-up eléctrica barata… pero no tan barata
Slate Automotive por fin ha puesto una cifra, aunque todavía orientativa, a su pick-up eléctrica asequible. La startup estadounidense, que hasta ahora se movía en el terreno de las reservas con un depósito de 100 dólares, ha comunicado a Road & Track que el precio objetivo del modelo de producción se situará "entre 34.000 y 45.000 dólares", según apuntó su cofundador y CEO, Ryan Weed. La cifra es relevante porque el gran gancho del proyecto Slate era un precio de partida muy bajo para tratarse de una pick-up eléctrica de tamaño contenido y enfoque práctico. No hay una tarifa cerrada ni un configurador definitivo, pero el propio Weed reconoce que la mayor parte de las reservas están llegando para las versiones más equipadas, lo que empuja el listón hacia la parte alta de ese rango.
El planteamiento de Slate es sencillo: ofrecer una pick-up eléctrica compacta, de uso diario, con una caja pensada para trabajo ligero y ocio, sin entrar en la guerra de cifras de potencia, lujo o tamaño de las grandes full-size americanas. El foco está en la funcionalidad y en un precio lo más contenido posible dentro de lo que permite hoy la tecnología de baterías. Aun así, la horquilla de 34.000-45.000 dólares deja claro que será difícil hablar de un producto realmente "barato" si se compara con pick-ups térmicas de acceso o incluso con algunos modelos híbridos. Weed admite que el coste de las baterías sigue siendo el factor clave y que, sin subvenciones ni ayudas públicas, reducir por debajo de esa franja sería complicado. La empresa sigue sin dar un calendario cerrado de lanzamiento, ni detalles definitivos de especificaciones como capacidad de batería, autonomía homologada, potencia o capacidades de carga y remolque. Tampoco se han publicado datos de producción, volúmenes previstos o ubicación final de la fábrica. El mensaje de Slate, por ahora, se centra en ese objetivo de precio y en medir la respuesta del público. Otro punto que destaca Road & Track es que Slate ve su pick-up más como una herramienta diaria que como un objeto aspiracional. La idea es cubrir necesidades de transporte, bricolaje, pequeñas empresas o actividades al aire libre, aprovechando las ventajas de un eléctrico (bajo coste por kilómetro, mantenimiento reducido) sin disparar el precio con lujos superfluos. El contexto tampoco ayuda: el mercado de pick-ups eléctricas en EE. UU. ya tiene actores potentes como Ford (F-150 Lightning), Rivian (R1T) o Tesla (Cybertruck), todos ellos bastante más caros en sus versiones habituales.

El hueco de Slate está, precisamente, en bajar un peldaño en precio y tamaño. La cuestión es si ese rango de 34.000 a 45.000 dólares será suficiente para marcar diferencia. Weed no descarta que, con el tiempo y a medida que bajen los costes de componentes, se puedan ajustar los precios. Pero, por ahora, la compañía prefiere ser prudente y manejar esa franja como referencia para los interesados. Las reservas, por el momento, siguen abiertas con el depósito de 100 dólares reembolsable. Sin ficha técnica cerrada ni producción en marcha, la pick-up de Slate sigue siendo, en buena parte, una promesa. Lo que sí empieza a tomar forma es la respuesta a la gran pregunta: cuánto va a costar. Y la realidad es que esa "eléctrica barata" no podrá escapar del todo a la inflación general del coche nuevo, ni a la factura de las baterías.
